Por medio del diagnóstico por imágenes se puede seleccionar la vía de acceso percutáneo más adecuada para el drenaje de abscesos en la mayoría de los pacientes, reservando la cirugía para los casos en que el abordaje con un catéter no es seguro. La vía de acceso segura es la que, preservando estructuras vasculonerviosas y viscerales, recorre el trayecto más corto y directo entre la piel y la colección.

El intervencionismo de masas o colecciones abdominales de localización subfrénica alta tiene el riesgo potencial de violar el espacio pleural y ocasionar neumotórax e infección secundaria. Esto se debe a que los espacios subdiafragmáticos altos están rodeados por pleura, que se interpone en el acceso directo al foco por vía anterolateral o posterior. Sólo el conocimiento anatómico de la línea de reflexión pleural es un reparo seguro. No obstante, atravesar el fondo del saco pleural, aun con un catéter, no es sinónimo de complicación, pues en ocasiones, y debido a procesos inflamatorios, este espacio virtual está sellado. Sin embargo, como es difícil prever esta situación, se considera vía segura para el drenaje de colecciones de ubicación subfrénica alta toda aquella que evite transgredir la pleura. Para evitar esta complicación, se ha ideado un método denominado de triangulación que, por medio de cálculos matemáticos, garantiza el acceso extrapleural al espacio subdiafragmático alto, sea para punción de masas o drenaje de colecciones.

Esta técnica se basa en la aplicación del teorema de Pitágoras por el cual a través del conocimiento de la distancia entre la lesión y la piel se puede calcular la longitud que debe recorrer el catéter hasta la lesión y su ángulo de introducción.